La visibilidad es clave para las mujeres profesionales

Puede ser que no nos guste, que no nos sintamos cómodas o no lo consideremos necesario. Pero la realidad nos dice que para tener más opciones en el trabajo tenemos que ser vistas: esto nos permite demostrar habilidades, optar a promociones, obtener relaciones estratégicas y optar a mejores puestos y remuneraciones.

Es tan importante para los hombres como para las mujeres, pero nosotras tenemos una doble dificultad: nuestra poca predisposición a estar bajo los focos y la poca tendencia de los demás a reconocer nuestras contribuciones.

La falta de visibilidad que sufrimos las mujeres es uno de los principales obstáculos para romper nuestro techo de cristal. Todavía es necesario visibilizar el papel de la mujer en la sociedad, sus aportaciones y su potencial porque la representación femenina es aún demasiado pequeña tanto en órganos de decisión como en actos públicos, tanto en muchos sectores empresariales como en la ciencia, el arte o el deporte. También es menor el espacio destinado a las mujeres en los medios de comunicación, en las redes sociales para temas profesionales, así como el espacio que tenemos en las organizaciones sociales, en la política o en el mundo sindical: en todos los casos la ecuación siempre es desfavorable para nosotras.

Si queremos tener las mismas oportunidades que los hombres, debemos conseguir el protagonismo que tienen ellos.

Por ejemplo, observa qué pasa en la mayoría de congresos o jornadas. Cuando veas la composición del programa te darás cuenta de que hay muchos más ponentes hombres que mujeres, a no ser que sea un acto organizado por alguna asociación de mujeres directivas o por la Administración, en defensa de las mujeres. La mayor parte de los sectores empresariales, el ámbito científico, financiero, tecnológico, industrial, agrario… está mayoritariamente representado por hombres. A veces, exclusivamente por hombres. En algunos sectores, esta poca representatividad de las mujeres es proporcional a su baja presencia en el sector.

Pero también en sectores profesionales ya muy feminizados como el de la salud, los ponentes son hombres porque también es un reflejo de una pirámide en la que hay muchas mujeres en la base y en el centro, pero no en la cúspide.

Una de las razones de la baja presencia femenina es que en los órganos de decisión hay hombres, que cuentan con hombres para este tipo de eventos. En una especie de relación endogámica y podría ser incluso misógina. Pero no podemos cargarles toda la responsabilidad.

¿Cuáles son las causas de esta baja presencia de expertas en espacios públicos?

  • Actitud de discreción procedente de costumbres ancestrales. La mujer siempre ha estado relegada al ámbito doméstico y privado, el hombre en el público… y todavía quedan muchas barreras por superar.
  • Nuestros compañeros hombres tienen más hambre de notoriedad o menos reparos en ser visibles y se postulan con más facilidad.
  • Falta de tiempo para hacernos visibles en actos presenciales de networking, congresos, etc. especialmente si tenemos responsabilidades familiares.
  • No aparecemos en directorios de expertas. Muchas profesionales ni siquiera en Google.
  • No han oído a hablar de nosotras. No “suena” nuestro nombre.
  • Rechazamos ofertas por no considerarnos a la altura, por miedo al fracaso y otros muchos miedos.

Hablamos de visibilidad como el hecho de hacerte presente en todos los espacios de tu vida laboral: dentro de la empresa (reuniones formales e informales, convenciones, órganos de comunicación interna) o fuera de la empresa (eventos, networking, redes sociales, medios de comunicación, publicaciones especializadas, etc.).

Es importante que tengas en cuenta los dos ámbitos. Si trabajas tu notoriedad interna esto te ayudará a la visibilidad hacia el exterior. Es más fácil que en tu empresa alguien piense en ti para contestar una entrevista de radio si en el día a día te muestras comunicativa, con iniciativa y se te percibe como apta para representar a la marca. Y viceversa: si tú cultivas tu presencia en las redes, publicas contenidos de interés y practicas un buen networking, esto te ayudará internamente.

¿Qué nos impide hacernos más autopromoción?

Los estudios han demostrado que las mujeres sufrimos la invisibilidad de manera involuntaria pero también de manera intencional (Why Women Stay Out of the Spotlight at Work, Priya Fielding-Singh, Devon Magliozzi y Swethaa Ballakrishnen, August 28, 2018)

Se ha descubierto que muchas mujeres adoptan esta invisibilidad intencional para evitar conflictos en la empresa o reacciones violentas de los compañeros, para sentirse auténticas en el trabajo y para poder equilibrar las demandas profesionales y personales.

Evitar males mayores

Muchas mujeres que participaron en el estudio eran conscientes de los prejuicios de género en el lugar de trabajo y utilizaron la invisibilidad intencional para limitar su exposición. Esto significa tener una actitud más pasiva y diluir su nivel de iniciativa en la acción y firmeza en la expresión. Tener una actitud discreta y mostrarse poca ambiciosas evitaba reacciones defensivas y agresivas de superiores y compañeros.

Sentirse auténtica

Muchas mujeres consideran que la búsqueda permanente de la visibilidad y luchar por el reconocimiento no es necesario y les hace perder autenticidad. Les violenta tener que reclamar crédito. Lo consideran egoísta y propio del liderazgo masculino, mientras defienden un liderazgo más colaborativo y menos jerárquico. Estas mujeres obtienen satisfacciones de otro tipo, pero suelen pagar el precio de la falta de reconocimiento.

Equilibrar demandas personales y profesionales

Permanecer invisibles en el trabajo les da a las mujeres más tiempo y energía para cumplir con sus obligaciones en el hogar. Y, en algunos casos, ayuda a las mujeres a evitar reacciones violentas de sus parejas.

Muchas descubren que al asumir responsabilidades y al empezar a obtener éxitos laborales entra en riesgo la estabilidad familiar. Porque sus parejas no aceptan ni la dedicación ni los logros. En este punto ellas tienen que decidir poner el freno a sus ambiciones o seguir y asumir la crisis de pareja.

El precio que pagan muchas mujeres por ser visibles, asumir carreras exitosas y cargos de responsabilidad es muy alto. Y no todas estamos dispuestas a pagarlo. Por eso, estar en la segunda fila, puede resultar una opción más cómoda y atractiva que el conflicto diario, dentro y fuera la empresa.

Entrenar actitud y habilidades

Como vemos, que las mujeres ocupemos más espacio público, depende en gran medida de nosotras. Y también de las organizaciones, que pueden priorizar estilos de liderazgo que no estén tan basados en la visibilidad y el protagonismo. Podemos también pactar con nuestras parejas la dedicación a la familia y buscar la corresponsabilidad que nos permita desarrollar una carrera sin pagar el peaje del conflicto familiar.

Cada mujer decide hasta dónde quiere llegar y qué nivel de visibilidad asume. En cualquier caso, tenemos que estar preparadas para brillar cuando se nos presente la oportunidad de hacerlo. Pienso que la clave es estar listas para poder decir siempre que sí, porque… ¿cuántas veces has tenido que decir que no porque sentías que no estabas preparada para asumir ese protagonismo ya sea para enfrentarte a un público o a la aparición en un medio de comunicación?

Preparémonos, pues, para superar la invisibilidad y querer (y saber) asumir estas situaciones de protagonismo. ¿Cómo hacerlo? Es necesario:

  1. Tomar conciencia de nuestro comportamiento, de cuáles son los miedos que tenemos y de cómo podemos superarlos. Es importante saber analizar cuáles son nuestras resistencias cuando entramos en la esfera pública y tenemos la oportunidad de ser conocidas por nuestros logros.
  2. Planificar este camino al éxito profesional a través de una buena estrategia de marca. Y preparando una serie de recursos que te van a ayudar a la autopromoción.
  3. Entrenar nuestras habilidades de comunicación para poder asumir con todas las garantías esta visibilidad. De esta manera, podremos movernos con seguridad en los distintos espacios: participar en reuniones internas, hablar en público, ir a un programa de televisión, grabar videos, opinar en las redes sin miedo a las respuestas… todo sin miedo a equivocarnos.

Muchas de las cosas que consigas en esta vida dependerán de la opinión que tengas de ti.

 

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