Profesionales del s XXI:  Trabajadores, teletrabajadores y “knowmads”

Una de las tendencias que ha acelerado la pandemia es la disociación entre trabajo y sede laboral para gran parte de los profesionales del s XXI.

 
Este cambio no empieza con el Covid19 sino mucho antes. Raquel Roca (2015) nos describía el fenómeno y sus dimensiones en su libro Knowmads  y nos presentaba un cambio de estilo de vida, unas nuevas relaciones laborales y una distinta organización del trabajo, especialmente para los trabajadores del conocimiento.

La palabra “knowmad” es un anglicismo formado por dos palabras: “know” (conocimiento) y “nomad” (nómada). Es decir, “nómada del conocimiento”. Es un trabajador que puede operar desde cualquier sitio donde tenga conexión a la red y se relaciona con personas de todo el mundo; puede no tener horarios ni equipo estable. Su gran característica es la flexibilidad.

 

Antes de las restricciones de movilidad por cuestiones sanitarias, los knowmads trabajaban desde casa, su segunda residencia, una cafetería, un hotel, un “coworking”… y podían viajar por todo el mundo sin dejar de trabajar. Esto, sin duda, volverá. Y serán muchos más.  Millones de empleados ahora quedarán liberados de sus puestos “físicos” de trabajo en la empresa.

Desaparecerán sus mesas y sus sillas y pasarán a ser trabajadores en remoto definitivamente.

Empresas “remote first” y “remote friendly

Estamos viendo como las empresas se van posicionando respecto al teletrabajo y las medidas que adoptan para facilitarlo. Muy interesante es el concepto “remot first” o “remote friendly” que consiste en priorizar el teletrabajo, pero mantener unas oficinas físicas para aquellos empleados que prefieran trabajar en la empresa. No eliminan completamente la posibilidad de trabajo presencial porque algunos empleados prefieren separar lo profesional de lo privado o porque sufren agotamiento y soledad cuando sólo trabajan desde casa.

Puedes ver un interesante artículo aquí.

Es cierto que la mayoría serán “teletrabajadores” en casa y no “knowmads”. Por ello, las empresas tendrán que garantizar unos equipos y unas conexiones que permitan trabajar en condiciones. Pero también los empleados tendrán que pensar sus viviendas en función de esta nueva necesidad. Destinar una habitación a oficina puede representar una vivienda más cara, pero también puede abrir muchas opciones de cambio de residencia fuera de la ciudad.

Y los trabajadores tendrán que pensar cómo se organizan el tiempo y el espacio para garantizar no solo la productividad sino también una buena comunicación con clientes y equipos y, además, mantener una buena salud física y mental. En esto nos puede ayudar un nuevo concepto, “belleza laboral”, del que hablaremos en el próximo número.

Piensa en cómo es tu trabajo ahora, cómo evolucionará. Si tienes una profesión que te permita trabajar en remoto, empieza a diseñar tu vida a partir de una nueva situación. Quizás ya te has adaptado. Si no, es el momento de plantearte muchas cosas y no sólo un cambio de ubicación.

Si eres empleador, sin duda estás ya trabajando en una nueva organización de los equipos, los espacios y las comunicaciones. Es importante tener en cuenta que no sólo hay que facilitarles la tecnología para que puedan trabajar en las mejores condiciones, sino también proporcionar formación en gestión emocional y habilidades de relación en este nuevo escenario. Hay que apoyarles también en la vertiente más humana y no sólo tecnológica.

En esta nueva situación tendremos pues los trabajadores que están en su puesto de trabajo o que tienen que desplazarse para prestar sus servicios (técnicos, personal sanitario, transportistas, docentes, etc.), los teletrabajadores, que trabajan en casa (administrativos, consultores, directivos, comerciales, determinados profesionales liberales, etc.) y los knowmads, que pueden trabajar desde distintos lugares no porque estén obligados sino porque les gusta este estilo de vida.

Nuevos escenarios, nuevas habilidades

En este nuevo escenario, necesitaremos tener entrenadas una serie de habilidades y procurar que no se nos pierdan las que teníamos antes de la pandemia. Las resumimos en 10.

1. Capacidad de mantenerse integrado en equipos de teletrabajo o mixtos. Mantener las relaciones activas y evitar el aislamiento. Y cultivar tu visibilidad.

2. Generar confianza en los primeros impactos. Aumentan las relaciones pasajeras, colaboraciones puntuales, contactos con desconocidos en cualquier lugar y momento o telemáticamente.

3. Buenas maneras. En la vida presencial y en la digital. Imprescindible para causar una buena impresión y mantener nuestra reputación. La buena educación abre puertas y facilita el trato.

4. Conexión emocional en remoto. En las videoconferencias, presentaciones virtuales, vídeo reuniones tenemos que conseguir el mismo nivel de implicación de los asistentes y tenemos que ser más conscientes todavía de lo importante que es conectar emocionalmente con nuestro público.

5. Telegenia.  Ante el auge de los formatos audiovisuales, hay que dominar el lenguaje televisivo y de vídeo, aunque sea casero. Gran parte de la información que emitimos y recibimos está ya en formato audiovisual.

6. Conocimiento de conducta no verbal multicultural. Cada vez más, nos mezclamos en sociedades multiculturales, viajamos fácilmente a cualquier parte del mundo, realizamos videoconferencias con personas con otras pautas de comportamiento. Ante el mayoritario uso del inglés como lengua común, el idioma ya no es una barrera, pero sí lo pueden ser las distintas culturas no verbales.

7. Habilidad para la nueva escritura. Un profesional se da a conocer también a través de lo que escribe.  Y escribe mucho. Lo más valorado: agilidad. Necesitamos emitir mensajes claros, adaptados a cada formato y relación. Triunfo del movimiento plain language.

8. Capacidad de síntesis, claridad. En todos los formatos de comunicación. Está obsoleta la retórica vacua, la extensión innecesaria, la verborrea. Vamos a lo útil. Lo menos es más.

9. Trabajar en coordinación. En equipos cambiantes y en más de un equipo simultáneamente. La actitud de tolerancia, apertura y generosidad son vitales.

10. Gestión eficaz del tiempo. No solo para su productividad y no caer en la procrastinación o en el caos, sino porque afecta las relaciones laborales y sociales. Saber gestionar el tiempo personal y  el profesional es uno de los grandes retos de esta nueva era.