Pedir ayuda no es mostrarse débil

Todos tenemos algún amigo o compañero de trabajo que solicita favores con frecuencia pero no está dispuesto a colaborar con los demás cuando se lo piden. Sabemos que estas personas abusan de la generosidad de los compañeros. Pero también lo hacen, conscientes de que a todos nos cuesta decir “no” y antes que llegar a un conflicto, preferimos acceder a la petición.

Este comportamiento es propio de personas egoístas y desconsideradas. Pero, mirando la otra cara de la moneda, también encontraremos a los que cargan con todo, que se creen con el deber de estar siempre disponibles y que, al final, no sólo se perjudican a sí mismos sino también a la familia por su falta de tiempo y energía.

Hay momentos en nuestra vida en que se nos acumula todo, en que nos caen imprevistos del cielo y nos desmontan la agenda, en que las 24 horas del día son totalmente insuficientes. Y situaciones en las que no tengo los conocimientos necesarios para resolver un problema, acabar una tarea o tomar una decisión. Sea lo que sea, hay situaciones que requieren la intervención de otras personas, acciones de apoyo y rescate. Y los demás no tienen por qué saberlo. por lo tanto, tenemos que pedir ayuda.

En este vídeo verás como actuar en estas situaciones. Todos, necesitamos que nos echen una mano y no es ninguna muestras de debilidad sino todo lo contrario.

 

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