Oratoria en la escuela. Reflexiones de un estudiante

Desde la escuela a la universidad, en diversas asignaturas nos piden que hagamos presentaciones orales delante de toda la clase, pero nadie nos enseña cómo hacerlo. Los profesores que piden exposiciones orales muchas veces se centran sólo en el contenido, y aunque te sepas muy bien el tema que presentas, si te quedas en blanco, quien te evalúa no tendrá esa sensación.

Un ejemplo de ello es el Trabajo de investigación, en el que se da mucha importancia a la presentación final, porque tienes que impresionar a compañeros y profesores, y una mala exposición puede influenciar el resultado de la evaluación y tirar por tierra muchas horas de trabajo.

A mí, como a tantos compañeros, me costaba mucho hablar delante de mucha gente. Podía tener el tema muy aprendido y haber hecho un trabajo excelente, pero cuando me ponía delante del público y veía todas las miradas fijas en mí, no me salían las palabras y temblaba, y lo veía reflejado en la nota.

Considero un error que la inmensa mayoría de centros educativos evalúen algo que no enseñan. Porque no sólo es el miedo, tal vez eres capaz de mantenerte tranquilo, pero simplemente no sabes cómo moverte, como mirar al público, qué tono de voz usar o cómo transmitir seguridad.

Dado que todos estos factores afectan a la imagen final que proyectamos de nuestro trabajo y, por lo tanto, a la nota, es importante trabajarlos y que la oratoria deje de ser una asignatura pendiente.

                                                               Miquel Sallés