Las flores nucleares de Fukushima y la postverdad

 

Flores y postverdad

Las flores de Fukushima hicieron saltar la alarma. Uno de los últimos estudios de la Universidad de Standford llega a la conclusión que el 82% de los estudiantes no saben distinguir entre una noticia o un artículo patrocinado.

Las redes sociales nos han acostumbrado a ponernos al día en 140 palabras y a creernos todo aquello que aparece publicado como cierto.

Incluso a hacernos eco de fotografías escabrosas y echar más leña al fuego. Damos por buenas las informaciones que vemos, sin preguntarnos de dónde han salido aquellas noticias y quién las publica. Incluso nos hacemos más eco de las noticias negativas que de las positivas. La imagen falsa de las flores nucleares de Fukushima es una muestra. Vemos la foto y comentamos o la retuiteamos sin cuestionarnos nada.

 

¿Por qué lo hacemos?

Seguramente un simple mensaje de reflexión sobre nuestro futuro en el Día de la Tierra nos habría pasado desapercibido, pero ver los devastadores resultados de una explosión nuclear en la naturaleza –la cultura del miedo- nos toca la fibra. Ni nos cuestionamos la mayoría de nosotros de dónde ha salido esta foto, dónde se ha realizado o si se han publicado cosas similares en otros sitios.

¿Cómo podríamos trabajar para resolver esta falta de espíritu crítico? Indudablemente esto debe trabajarse en gran parte desde el mundo educativo. No es suficiente con enseñar en la escuela los recortes de diario para ver qué lenguaje se utiliza o cómo se redacta un titular. Debemos trabajar las habilidades de comunicación, la coherencia, y enseñar a buscar fuentes, contrastar informaciones y llegar a nuestras propias conclusiones.

Hemos llegado al punto en que es necesario que enseñemos a los adultos del futuro que la realidad se puede mostrar de muchas formas, y que la postverdad no deja de ser un eufemismo para no utilizar la palabra “falsedad” o “mentira”.