La asertividad

En cualquier manual de psicología, liderazgo o habilidades sociales encontramos el concepto de asertividad como uno de los pilares de una comunicación eficaz.

Pero es curioso que esta palabra no esté recogida todavía por el diccionario de la RAE. Es una adaptación de la palabra en inglés assertiveness que de una manera muy simplificada podríamos traducir como “comportamiento con afirmativo y valiente”.

Si entramos más en el terreno de la comunicación, podemos añadir que la asertividad consiste en la capacidad para defender tus opiniones o intereses de manera firme pero sin agresividad. La persona asertiva es capaz de encontrar el momento, el lugar, las palabras y el tono adecuado para expresar lo que considera oportuno sin complejos y procurando no desencadenar conflictos.

Muchas veces se utiliza erróneamente la palabra asertivo/a para definir a una persona que habla “sin filtros”, diciendo directamente lo que piensa y reclamando lo que cree que le corresponde poniendo sus intereses en primer lugar.

Pero en realidad, una persona asertiva tiene una actitud mucho más inteligente emocionalmente. Suele ser una persona segura de si misma pero muy respetuosa con los demás, empática y hábil en el uso de la palabra y de su lenguaje no verbal.

Se ha repetido numerosas veces que las mujeres somos menos asertivas que los hombres en el ámbito profesional. Esto significa que callamos más, no nos quejamos tanto, eludimos situaciones en las que tengamos que manifestar nuestra posición, evitamos conversaciones tensas y enfrentamientos con compañeros y superiores.

También es habitual la creencia de que os hombres, especialmente si están en cargos de responsabilidad,  tienen un estilo más directo: dicen más claramente lo que piensan, dan órdenes claras, ponen límites sin dudar, defienden sus intereses con más energía. Pero esto no siempre es un comportamiento asertivo.

La asertividad, bien entendida, es lo que nos permite decir lo que pensamos de una forma serena y razonada, debatir desde el respeto y tener influencia en nuestro entorno.

Significa entre otras cosas:

  • Saberse explicar con claridad y sin rodeos innecesarios.
  • Expresar tu opinión sin necesidad de disculparte o justificarte.
  • Aceptar los elogios y reconocimientos sin quitarte valor.
  • Poner límites a las personas que intentan abusar de tu confianza.
  • Decir no a propuestas, ofertas o peticiones que no te convienen.
  • Defender tus intereses en la organización de manera clara y honesta.
  • Dar instrucciones de manera correcta y educada.
  • Hacer críticas de manera constructiva y recibirlas con comprensión y positividad.
  • No callarse y dejar pasar comportamientos de otras personas que consideramos incorrectos, poco éticos o perjudiciales para nosotros, para la organización o para otras personas.

La asertividad es una cualidad que deberíamos tener todos. Y es necesario entrenarla desde la infancia, en casa y en la escuela. También en las empresas, formando a todo tipo de profesionales, especialmente los que gestionan equipos o están en relación con el cliente.

No debemos temer las personas asertivas sino inspirarnos en ellas porque en la sociedad del siglo XXI la asertividad nos asegura unas relaciones de calidad con todos nuestros interlocutores sin renunciar a la defensa de nuestros intereses.