Finales de impacto

5 maneras de terminar un discurso

“Bien está lo que bien acaba”. Este dicho, que forma parte de la sabiduría popular, aplica perfectamente a las exposiciones en público. Un buen discurso mal acabado es como una buena película con un final decepcionante. Nos levantamos de la butaca con una sensación de desazón que es lo que permanece y no nos sirve de nada que la hora y media anterior haya sido buena; es el final lo que cuenta.

De igual modo, a la hora de hablar en público debemos tener en cuenta que el final, igual que el principio, es un punto culminante y determinará el recuerdo que dejamos en la audiencia. Por eso es necesario prepararlo muy bien, para que durante nuestra exposición y, a medida que vemos acercarse el final, no nos pongamos nerviosos por no saber cómo acabar y terminemos haciéndonos pequeños pronunciando un escueto “y eso era todo”.

Para que no os quedéis en blanco en un momento tan importante, aquí tenéis 5 maneras de acabar un discurso que podéis utilizar en vuestras próximas exposiciones.

  • Recapitular. Es quizás la forma más clásica pero muy efectiva. Se trata de expresar claramente qué idea o ideas queremos que queden muy claras en la mente de nuestro público. El cierre “tricolon” es una forma de recapitular que consiste en recordar las tres ideas importantes.
  • Volver al inicio. Consiste en conectar de nuevo con la idea o historia con la que hemos empezado la presentación para dejar en la audiencia una sensación de cierre. Es como cerrar el círculo.
  • Invitar a la reflexión. Es este un final de tipo abierto  que puede hacerse lanzando una pregunta retórica que invite a la audiencia a posicionarse sobre las ideas que hemos expuesto previamente.
  • Llamar a la acción. En discursos de tipo persuasivo en los que queremos convencer a nuestra audiencia, la exposición de ideas y su argumentación suele culminar en una invitación clara hacia una acción determinada.
  • Inspirar. Una imagen, una cita de una persona ilustre, una frase… pueden servirnos para crear un impacto emocional positivo que deje a la audiencia proyectándose hacia un futuro mejor.

En resumen, nunca dejéis el final al azar, haced que sea memorable y, sobretodo, no os precipitéis y salgáis corriendo tras pronunciar la última palabra. Sostener el silencio en este momento es vital para dar el sentido de cierre y dejar una impresión duradera en la audiencia.