Érase una vez…

Érase una vez...Inicios que enganchan

Si hace un par de semanas hablábamos de la importancia del final en los discursos, hoy hablaremos de cómo comenzarlos.

Al igual que la célebre frase “érase una vez” con la que despertaban nuestra imaginación de niños, es importante que el comienzo en los discursos logre “enganchar” a la audiencia y que quiera quedarse a escuchar el resto de la historia.

En oratoria distinguimos entre dos grandes tipos de inicio: el más clásico es el inicio directo, aquel en el que nos presentamos e introducimos el tema del que vamos a hablar. Pero si os atrevéis a ser creativos, os invitamos a que escojáis alguno de los tipos de inicio del segundo grupo: los inicios indirectos.

¿Y qué es un inicio indirecto? Básicamente todo lo que va más allá de la manida fórmula de presentación. Aquí os damos algunas ideas para comenzar vuestros discursos y enganchar a la audiencia:

  • Historia personal o anécdota. Os ayudará a conectar con vuestra audiencia desde el minuto cero, sobre todo si la explicáis en primera persona, y os dará una dimensión humana como oradores. Procurad que haya una conexión clara entre la historia y el tema del que hablaréis a continuación.
  • Una pregunta. Sirve para suscitar una duda o curiosidad en vuestra audiencia, que tendréis que despejar durante vuestra presentación. Al final de vuestro discurso tendrán que tener la respuesta si no queréis frustrar sus expectativas.
  • Una cita. Utilizar los pensamientos de figuras ilustres que van en línea con vuestra argumentación da credibilidad al discurso y aporta solidez a vuestros argumentos. Por ejemplo, para hablar de la necesidad de preparar siempre una intervención en público podríamos decir: “Mark Twain afirmaba que son necesarias tres semanas para hacer un discurso improvisado”.
  • Estadísticas o resultados de estudios os servirán para ilustrar con cifras el tema sobre el que vais a hablar. Os puede ayudar a concienciar a la audiencia, más cuando las evidencias que aportáis son sorprendentes. Por ejemplo, para dar una charla sobre vida saludable, podéis comenzar aportando datos sobre las muertes por infarto de miocardio en personas mayores de cincuenta años. No olvidéis mencionar la fuente.
  • Titulares o noticias de actualidad, que podéis ligar con una reflexión sobre el tema del que vais a hablar a continuación.

En todo caso, es importante que dediquéis tiempo a trabajar la relación entre el inicio y el resto de vuestra presentación. No se trata de introducir elementos inconexos sino que la totalidad del relato adquiera sentido. ¡Ya podéis comenzar!