El edadismo, qué es y cómo luchar contra él

La discriminación por edad es el fenómeno más común en empresas y organizaciones por encima de la de género, cultura o raza. Se trata de un tipo de discriminación menos visible  que tiene su origen en estereotipos muy arraigados que consideran que el envejecimiento supone un deterioro natural de las capacidades de las personas, lo que aconseja su retiro de la vida activa.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta de que esta discriminación está cada vez más extendida: una de cada dos personas en el mundo es edadista contra las personas mayores, según el Informe mundial sobre el edadismo del organismo internacional, publicado en marzo pasado.

Algunos datos:

. En la actualidad hay unos 600 millones de personas en el mundo que tienen 60 años o más. Esta cifra se duplicará en 2025 y alcanzará los 2000 millones en 2050.

. La gran mayoría de las personas mayores vivirán en los países en desarrollo.

. La discriminación por edadismo en España es siete puntos superior a la media europea.

. El edadismo representa uno de los grandes inconvenientes que tienen muchas personas para poder volver a incorporarse al ámbito laboral.

Y es que aún teniendo un perfil muy completo, la edad puede suponer un criterio de exclusión de una gran cantidad de profesionales que podrían mostrar el mismo o incluso mejor rendimiento que muchísimos candidatos que terminan siendo contratados o que estén actualmente trabajando.

Es curioso porque el edadismo es la discriminación que todos vamos a sufrir en algún momento de nuestra vida si nos hacemos mayores y, sin embargo, prácticamente todo el mundo de alguna manera también es culpable de esta forma de mirar el envejecimiento.

Afortunadamente en los últimos años se está avanzando en algunas cuestiones: las nuevas generaciones de personas mayores rechazan esta etiqueta y rompen con los estereotipos. Si embargo con la pandemia y la crisis del Covid se han vuelto a dar algunos pasos hacia atrás. Se ha estigmatizado otra vez la vejez, ser mayor de 70 es igual a situación de riesgo y fragilidad.

El empleo es posiblemente el área más problemática, con quejas referidas a límites de edad en las ofertas laborales (explícitos o no), anuncios sobre ofertas de empleo, acceso al empleo y contratación, despido y jubilación forzada, así como algunos casos de acoso y discriminación en la promoción laboral.

A la hora de buscar talentos, el mercado laboral no es muy proclive a pensar en adultos de más de 45 años; generalmente, prefieren personas más jóvenes. A la Generación X se le hace difícil encontrar trabajo (personas nacidas entre 1965 y 1980).

En los ambientes laborales hay que pensar en las habilidades que podemos aprovechar de todas las generaciones. Los Gen X son personas de más de 40 o 50 y tantos años con trayectoria en el mercado laboral, preparadas no sólo a nivel académico sino, principalmente, en interrelación humana, una experiencia de vida que no tiene el más destacado de los profesionales jóvenes. Saben manejarse políticamente dentro de una organización y perciben rápidamente qué quiere, qué necesita, adónde busca llegar el otro, saben escuchar y entienden que deben adaptarse a nuevas reglas o, de lo contrario, desaparecen.

En España los mayores de 50 ya son el doble que los menores de 18, lo que puede hacer inviable el relevo generacional que hasta hace poco se daba de forma natural en las empresas, por lo que en el nuevo horizonte laboral el trabajador sénior será imprescindible.

En la actualidad, los líderes deben tomar conciencia de que tienen en sus manos la oportunidad de sentar nuevas bases para una cultura organizacional inclusiva y respetuosa, para armar equipos compuestos por personas con diferentes habilidades y profesionales de todas las edades. La experiencia es fundamental en la vida por lo que las empresas no tienen que poner el acento sólo en la edad, sino en las competencias para el puesto.

Algunas recomendaciones para propiciar esta nueva forma de vivir en el trabajo:

  • Crear un mapa generacional de la empresa basado en habilidades.
  • Fomentar la inclusión y la participación intergeneracional en los equipos.
  • Captar el talento y conservarlo.
  • Reclutar con mentalidad de inclusión y diversidad.
  • Ser flexibles. Tener mente abierta a nuevas formas de pensar y trabajar.
  • Estimular el aprendizaje permanente, así como el intercambio de conocimientos entre generaciones.