Claves para tu discurso de Navidad

Ya está aquí la Navidad. Estos días estamos todos inmersos en plena vorágine de preparación para las fiestas: que si los turrones, los regalos, el amigo invisible, las comidas de trabajo, las reuniones de familia y… el temido discurso.

Si eres de los que tienen que hablar delante de familiares, amigos o empleados, te vamos a dar unos consejos para bordar tu discurso navideño.

Prepáralo con antelación. La improvisación nos puede jugar una mala pasada (sobretodo si llevamos unas copitas de más…) así que lo primero que te vamos a recomendar es PREPARACIÓN.

Comienza bien y acaba aún mejor. El inicio y el final son las partes más importantes de un discurso, no las dejes al azar. Puedes empezar por agradecer la presencia de quienes te acompañan – el agradecimiento genera emociones positivas que te ayudarán a conectar con tu audiencia. El final es lo que va a quedar flotando en el ambiente – asegúrate que eliges una idea positiva.

Se breve. Evita los discursos largos y pesados; el entorno es de celebración, no conviene ponernos muy profundos.

Habla en positivo. Evita las lamentaciones y los reproches – hoy no toca. Tampoco es momento de poner en evidencia a ninguno de los presentes señalando episodios pasados o comentando anécdotas que puedan herir la sensibilidad.

Escoge bien la idea central. Es mejor evitar temas que puedan generar polémica o temas tristes. Puedes centrar tu discurso en los valores que os unen – la amistad, la reunión, la familia, la identidad como grupo, los buenos momentos compartidos y los retos de futuro.

Y, muy importante, no te olvides de SONREIR.

!Felices Fiestas!